Un Nuevo Capítulo Pastoral en la Diócesis de La Dorada–Guaduas
La comunidad católica de la Diócesis de La Dorada–Guaduas fue testigo de un evento de profunda significancia eclesiástica. El pasado 11 de marzo de 2026, se llevó a cabo la solemne posesión canónica y litúrgica del nuevo párroco, el sacerdote James Clavijo Ortiz. Esta ceremonia, fundamental en la vida de la Iglesia, marca el inicio oficial de su ministerio pastoral en la parroquia asignada, consolidando sus responsabilidades y su rol como guía espiritual ante la feligresía.
Detalles de la Ceremonia y la Presencia Episcopal
La trascendental celebración contó con la distinguida presencia del obispo de la Diócesis de La Dorada–Guaduas, Monseñor Hency Martínez Vargas, quien acompañó al sacerdote James Clavijo Ortiz en este momento tan importante. La posesión canónica y litúrgica es un rito que formaliza la toma de posesión de un párroco, otorgándole las facultades y los deberes inherentes a su cargo para dirigir y servir espiritualmente a su comunidad.
Las imágenes que inmortalizaron este acto, capturadas por Henry Giraldo para LA PATRIA y publicadas el 10 de marzo de 2026 a las 19:14, muestran al sacerdote Clavijo Ortiz en compañía del obispo Martínez Vargas. Esta representación visual simboliza la unidad, la continuidad de la misión eclesial y el respaldo de la jerarquía a la labor del nuevo párroco.
La Feligresía Acoge con Esperanza y Compromiso al Nuevo Párroco
Este significativo acto de posesión canónica y litúrgica no solo tuvo un impacto a nivel institucional, sino que también fortaleció de manera palpable los lazos de comunión entre el recién nombrado párroco y la feligresía. La comunidad lo recibió con una profunda esperanza, manifestando un claro compromiso y un espíritu de colaboración que auguran un fructífero periodo pastoral bajo su liderazgo.
La llegada del nuevo párroco James Clavijo Ortiz ha sido un motivo de alegría y renovación para todos los fieles, quienes están listos para trabajar junto a él en la construcción de una comunidad más unida y vibrante. La posesión canónica y litúrgica es, en esencia, un compromiso mutuo entre el pastor y su rebaño, sellado con fe y devoción.
