Simone Leigh homenajea la belleza negra en Nueva York

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Un gran busto de bronce de cinco metros de altura corona la décima avenida de Nueva York en el High Line, un rostro de una mujer africana con el que la reputada escultora Simone Leigh homenajea a la “belleza negra” en el nuevo barrio Hudson Yards de la Gran Manzana.

El alargado parque que atraviesa desde la Calle 14 en Nueva York hasta desembocar en la 30, en el nuevo distrito de lujo atravesando el lecho de unas antiguas vías de tren, abrirá el próximo 5 de junio “The Spur” (El espolón), una parte que aún no permitía la entrada a los visitantes y que contará con “Brick House” (Casa de ladrillo) de Leigh hasta finales de 2020.

El busto mezcla la cabeza y el rostro de una mujer negra con un torso que se asemeja a una casa de arcilla típica africana, en claro contraste con los grandes rascacielos de hierro y cristal que enmarcan el recinto. La figura, que mira hacia el sur de la décima avenida, cuenta con un peinado al estilo afro con cuatro trenzas, cada una de ellas finalizada con una concha de cauri. El cuerpo, por su lado, está rodeado por una suerte de cordilleras que lo atraviesan de arriba abajo.

Para la comisaria jefe del High Line, Cecilia Alemani, la pieza de Leigh -que fue seleccionada entre otras once obras para ocupar el espacio central- “era la más poderosa y la que tenía más sentido para el clima en el que estamos viviendo. Es un monumento -añade- a la belleza negra, es un monumento a alguien a quien normalmente no verías conmemorado en nuestras ciudades de Occidente”.

Esta “diosa negra” es la primera obra monumental de “Anatomía de la arquitectura”, una serie de esculturas que combinan formas arquitectónicas de regiones como África Oriental o Latinoamérica con el cuerpo humano.

Leigh, afroamericana natural de Chicago (Illinois) pero residente en el neoyorquino Brooklyn, es una artista multidisciplinar que trabaja con escultura, vídeo, instalaciones o incluso prácticas sociales, y en los últimos años sus piezas han ido ganando relevancia, formando parte de la última bienal del Museo Whitney de Nueva York.

Según la artista, como corrobora la escultura, “la arquitectura es un texto que podemos leer para entender las expresiones ontológicas, filosóficas y psicológicas de una cultura”. Así, el busto juega con sus alrededores y la pequeña casa de arcilla contrasta desde el antiguo paso del tren con lo moderno y lujoso de sus alrededores, mezclando lo nuevo y lo viejo.

Leigh consideró este espacio el mejor para homenajear a la belleza negra a través de una mujer afroamericana que fuerce a pensar en otros conceptos de belleza, diferentes de a los que la cultura occidental está acostumbrada.

“Leigh lo hizo muy bien a la hora de crear algo que fuera visible desde las avenidas. Las vistas desde los alrededores son tan importantes como desde aquí”, explica Alemani. El concepto detrás de The Spur es, a diferencia del recorrido del parque donde abundan las plantas y algunas obras de arte diseminadas por el camino, crear una suerte de “piazza” europea, articulada en torno a una pieza central.

Esa pieza central, el Pedestal (The Plinth) sobre el que se yergue ahora “Brick House”, rotará cada dieciocho meses y se convertirá en el único espacio dentro del parque neoyorquino dedicado permanentemente al arte.

“El arte es elemento vital de este espacio”, detalla la comisaria, que busca que en esta “plaza europea” se genere discusión y debate, uno de los objetivos de la exhibición pública del arte.

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